Efímera Play: El sonido de lo efímero
Por Javi Botella

Desde hace años he comprendido que la música no solo es un acompañamiento sonoro, sino un dispositivo cultural que moldea identidades, percepciones y formas de habitar el mundo. Elegir qué escuchar ha significado, en mi experiencia, una toma de posición: una estética, una actitud y, en muchos casos, una mirada distinta frente al entorno inmediato. No se trataba únicamente de diferenciarme de los demás, sino de reconocerme en aquellas minorías que encontraban en otros estilos un espacio para ser y pensar de otro modo.
Ese gesto, que parece tan íntimo como seleccionar una canción, es en realidad profundamente político y artístico. La música se convierte en un espejo de lo que somos y de lo que aspiramos a ser, un lenguaje que nos permite desafiar lo establecido y que, a su vez, nos integra en comunidades invisibles, construidas a través de la escucha compartida.
Efímera me ofrece la posibilidad de materializar la relación entre música y arte contemporáneo. Crear bandas sonoras para exposiciones no es un ejercicio ornamental: es la forma de prolongar un diálogo entre disciplinas que, lejos de estar separadas, son vasos comunicantes.
Efímera condensa muchas de las referencias, imaginarios y sensibilidades con las que me identifico, al punto de convertirse en una extensión natural de mi propia construcción identitaria.
El arte contemporáneo, como la música, se define por su capacidad de cuestionar, incomodar y proponer nuevas formas de leer lo cotidiano. Ambos lenguajes comparten la potencia de lo efímero: aquello que ocurre en el instante, que se escapa de la permanencia y, sin embargo, deja huellas profundas. Entenderlos de manera aislada sería un error. No puede existir una comprensión plena del arte contemporáneo sin reconocer el pulso musical que lo atraviesa, ni puede la música desligarse de la visualidad, el espacio y el contexto que el arte le ofrece.
Hoy, más que nunca, siento que esa convergencia me impulsa a seguir explorando. Música y arte no son compartimentos estancos, sino un entramado que nos invita a reimaginar el presente y a cuestionar lo que damos por sentado. Ese es, quizás, el verdadero sentido de crear: no replicar lo ya dicho, sino abrir puertas hacia territorios inesperados donde lo sonoro y lo visual se encuentran para redefinir nuestra experiencia del mundo.
En Efímera estas “derivas musicales” se darán en un espacio donde los sonidos se entrelacen con la sensibilidad del arte contemporáneo. No se trata simplemente de mirar hacia atrás, sino de escuchar el presente: nuevas propuestas que emergen, bandas y artistas que toman como punto de partida el eco del post punk, new wave, experimental, indie y otros universos afines, para transformarlos en algo propio y actual.
Me interesa observar cómo esas huellas del pasado se convierten en materia viva, cómo se reinventan en manos de quienes hoy componen, producen y experimentan. Esta sección será un mapa en movimiento, un archivo en construcción donde convergen lo oscuro y lo luminoso, lo etéreo y lo crudo, lo íntimo y lo colectivo.
Quiero que cada sesión sea más que una reseña: un recorrido por atmósferas, una lectura de la música como territorio expandido que dialoga con la estética, la memoria y la invención de lo nuevo. Mi intención es acompañar en la escucha de lo que está naciendo, de aquello que, aunque se alimenta de referencias conocidas, pulsa con el nervio inquieto de lo contemporáneo.
Javi Botella. Creador incansable de playlists que han dado forma a la banda sonora de su vida durante años. Convencido de que la música y las artes son un todo que lo define como persona, se involucra en cada expresión artística posible y ahora se prepara para compartir cómo la música dialoga y danza con el arte contemporáneo.