Elena Azzedín

Parte de la exposición colectiva "Coreografías de la matería", que se celebra en Efímera del 16 de octubre al 19 de diciembre.

Elena Azzedín

En el trabajo de Elena Azzedín, la materia se construye a partir de un gesto repetido: tejer. Hilo tras hilo, el tejido deja de funcionar únicamente como superficie para convertirse en estructura, volumen y forma de ocupación del espacio. Su práctica explora el potencial escultórico del textil, desplazándolo de su asociación histórica con lo doméstico, lo frágil y lo privado hacia el espacio público y colectivo. Tejer significa aquí unir, tensar, atravesar y conectar; convertir elementos aislados en una trama capaz de sostenerse.

Esta lógica adquiere una dimensión especialmente significativa en sus intervenciones sobre vallas y estructuras arquitectónicas. Elementos concebidos para delimitar, separar o impedir el paso se transforman mediante el tejido en superficies permeables y relacionales. La artista habla de “unir lo frágil para hacerlo resistente”, una idea que atraviesa tanto su trabajo material como su interés por trasladar lo íntimo al espacio público y convertir la experiencia individual en algo compartido. El tejido no se limita a ocupar el espacio, sino que lo modifica, lo conecta y altera temporalmente su función.