Entrevista a Paco Vivo

Entrevista al artista Paco Vivo con motivo de su intervención en la exposición "El arte de lo efímero. Gotas de eternidad" celebrada en Efímera del 3 de octubre al 19 de diciembre de 2025.

Entrevista a Paco Vivo

Por Belén Vera

Como estamos en tu estudio, se impone la pregunta sobre tu modo de creación. ¿Cuál es tu forma de trabajar?

Trabajo de maneras diversas, intentando ser lo más libre posible, sin método rígido. La creación surge como una apetencia, como un anhelo de comprender lo que me rodea. Dejo que los hechos me inunden, que resuenen e intento obrar con una conciencia sin prejuicios, con propósito de diálogo. Mis obras nacen de reflexiones íntimas al mismo tiempo que sociales, que se van entrelazando, sin que el engarce sea necesariamente un discurso lineal, no me importa que se vean esas piruetas, al contrario, aprovecho esos saltos para plantearme cuestiones que de otra forma no aparecerían. A veces me impongo pautas técnicas para controlar ciertos horizontes. Idas y venidas por caminos diferentes que, sin embargo, están atravesadas por cuestiones de fondo que se repiten en el tiempo y acogen lo particular de cada momento.

Me dices que no tienes un método específico, que hay temas que abarcan a otros más concretos, pero, ¿puedes precisar cómo es ese proceso de elaboración?

Me inspiro en lo cotidiano, en la experiencia personal, trabajando de una forma un tanto aleatoria. Suelo empezar de forma libre, incluso caótica, luchando contra mis propios hábitos, por no repetirme. Así que, la brega para encontrar nuevas propuestas no es tan libre, ni tan subconsciente. Aunque parezca improvisado, siempre hay un eje común. Procuro ser honesto y rompo lo que reconozco como trivial para generar situaciones extrañas, coyunturas de aprendizaje. No sabría decirte si las obras cambian más según impulsos sensibles o por cavilaciones racionales. Supongo que depende de mí estado anímico. Y, finalmente, doy la obra por terminada cuando encuentro una conjunción entre lo formal y lo emotivo.

¿Qué tipo de relación estableces entre técnica, forma, temática y concepto?

Entre estos términos se produce una retroalimentación, porque no pueden separarse. Es la eterna cuestión de fondo y forma. Los temas de los que hablamos los artistas suelen repetirse llevando en su interior las características de cada época, que se concretan en cómo se trabajan técnica y formalmente. Es en la variada combinación de estos parámetros donde encontramos la diversidad, los matices de cómo cada individuo o grupo social da su enfoque exclusivo para cada asunto. Entre ellos se crea un lenguaje en el que procuro haya una poética que sea más evocadora que lógica, capaz de generar resonancias más allá de lo evidente.

Hemos hablado de tu forma de creación, en esa relación de contenido-forma ¿cuál es la temática que estás trabajando actualmente?

Tengo la sensación de que, aunque las formas cambien, siempre he trabajado alrededor de lo humano. Es decir, sobre los sentimientos que son fruto de nuestra experiencia más íntima; sobre la mirada, vital y artística, reflexiva a la par que fascinada, en torno a la naturaleza; sobre cómo percibimos y cómo convertimos esas percepciones en conceptos, en cultura; sobre el lenguaje y la comunicación; todo ello conviviendo con el interés por lo social y desde la conciencia de que el arte, pese a interpretarse de modos opuestos, ha de mantener un halo de verdad.

¿Cómo ha evolucionado tu trabajo a lo largo del tiempo? ¿Qué te interesa hoy que no te interesaba hace veinte años?

Presiento que, en lo esencial, sigo siendo el mismo, con las mismas ganas de aprender y sentir, aunque ahora con menos ansiedad. Mi trabajo es más despreocupado, libre de obsesiones, porque ahora valoro más la amistad, las experiencias humanas cercanas, el disfrute compartido y, creo que, eso me influye decisivamente a la hora de crear.

¿Crees que la edad en la que te encuentras ahora puede aportar una mirada distinta o más profunda a tu obra?

Si repaso la obra realizada desde mi juventud hasta hoy, reconozco los mismos gestos, el mismo ímpetu, el mismo deseo de autenticidad. Es posible que antes el atrevimiento, la espontaneidad o la potencia, fueran más inconscientes y que ahora esas características sean más producto de una desinhibición mejor comprendida, con menos prejuicios. La edad me ha aportado una mirada más serena. En este momento, me interesa más la emoción que el conocimiento analítico. Busco sutileza y franqueza, evitando juicios y autocomplacencia.

En tus exposiciones siempre has mostrado pintura y, en consecuencia, se te conoce, sobre todo, como pintor, ¿por qué presentas escultura en esta exposición?

Siempre he hecho escultura, aunque no la haya mostrado. De hecho, a menudo digo que el concepto de dibujo o, dicho de otro modo, la sensibilidad plástica, la entendí haciendo escultura. De forma práctica, frente al volumen, comprendí que el dibujo, que cualquier obra de arte en general, es un sistema donde todos los signos tienen algún tipo de relación entre sí y con la idea matriz. Muestro la escultura, además, por necesidad, porque apela al momento vital que estoy viviendo, para ampliar mi mirada pictórica, al moverme en diferentes medios. Creo que pintura y escultura se entrelazan, incrementan mis posibilidades expresivas y me muestran nuevas coyunturas y alicientes, nuevas ideas que aparecen con matices diferentes a los de la pintura.

No obstante, he de reconocer que, trabajando estas piezas, he tenido la sensación muchas veces de estar pintando, porque cuando disponía los objetos, además de jugar con su volumen, estaba valorando sus enlaces visuales.

A todo ello se suma en este momento de mi vida la urgencia, no menos importante para mí, de hacer escultura como recuerdo y homenaje a mi esposa, la artista Mabel Martínez.

Nos hablas de que con la escultura sientes una necesidad de exploración y expresión, pero ¿nos puedes hablar sobre ese algo diferente que quieres contar? ¿Qué persigues con esa indagación?

Sobre lo que hay de diferente, te diré que la reflexión es muy parecida a la de la pintura. Sigo con la misma idea de “Vitrinas y performances”, metáfora del recuerdo que, en su inicio, fue terapéutica, bálsamo de duelo. Lo que cambia en estos símbolos, es que, siendo aún motivos de la memoria, ahora lo son también de un profundo agradecimiento por lo vivido.

En otro orden de cosas, en estas obras he intensificado mi interés acerca de lo efímero, de lo fugaz de la vida misma, en una reflexión que conlleva diferentes ramificaciones,-desde lo contingente de nuestras percepciones y emociones, hasta la necesidad de la conciencia crítica, plasmada mediante el empleo de objetos de uso común, como vestidos, cuerdas, listones de madera o zapatos, con los que incorporo conceptos cotidianos directos, propuestas que no necesitan tanto de la representación o de intrincadas metáforas, objetos manufacturados que se convierten en artilugios representativos y amplían espontáneamente su campo semántico.

Si bien los rasgos más aparentes de este material sugieren tosquedad, me interesa su concordancia poética – dispuestos adecuadamente se potencia su significado y su sentido. En primera instancia, parecen llevarnos a nociones mentales sencillas; sin embargo, en una lectura atenta, desarrollan un discurso más complejo.

Hace tiempo que no expones individualmente, ¿cómo influye en tu trayectoria el hecho de exponer en este momento?

Sabemos que para el artista es importante trabajar con empeño, pero también es indispensable el papel del espectador, fundamental para consumar el hecho artístico. El artista necesita, yo necesito, un diálogo de vuelta sobre mi trabajo, una retroalimentación que me salve de andar en círculo, que me permita salir de mis propias trampas. La respuesta del espectador me ayuda a aclarar la mirada, a romper el aislamiento creativo y a dejar que la obra tenga su propio recorrido.

Has dedicado tu vida al arte, pero tu obra ha permanecido, en gran parte, al margen del circuito comercial. ¿A qué se debe esta decisión o circunstancia?

Más bien ha sido una circunstancia. Cuando era joven deseaba que se reconociera mi trabajo. Es legítimo tener esa aspiración. Lo malo es si el artista sólo ve ese accidente como finalidad de su trabajo. Cuando se enfoca mal, te puede hacer sufrir mucho, en muchos casos lleva a la amargura, a la tristeza y, en algunos momentos, a estados patológicos. Es una coyuntura que perturba y que hay que educar. En todo caso, siempre se hace necesario el examen personal, reconocer qué es importante en la existencia para cada uno de nosotros. Y, cuando percibes que la popularidad no es lo que te va a ayudar a comprender y disfrutar de la vida, entonces se convierte en un requisito del que puedes prescindir. Precisamente, el verdadero trabajo artístico te lleva a advertir lo que es valioso. En este sentido, no tener proyección social, si finalmente es decisión personal, se convierte en postura ética y política.

El nombre de este espacio, “Efímera” y el título de esta exposición, “El arte de lo efímero”, sugiere una mirada sensible hacia lo que desaparece, lo que cambia o no permanece. Antes has dicho que trabajas este tema. ¿Te sientes cercano a esa idea? ¿Qué papel juega lo efímero en tu obra o en tu forma de entender el arte?

Ese sentido de la realidad que se escapa, de lo breve y lo fugaz, lo he tratado a menudo a lo largo de mi trabajo, en especial en la última serie, “Vitrinas y performances”, tras la pérdida de un ser querido. En las esculturas que presento ahora, la noción de cambio o fugacidad surge tácitamente, sin que te des cuenta de ello. La encontramos en variadas referencias, como en las figuras de culturas antiguas que nos confirman el insoslayable paso del tiempo, en los equilibrios precarios entre las partes o en el mismo material utilizado, ropa, telas o zapatos que pertenecieron a alguien que ya no está, en los hilos que sujetan y se anudan suavemente, como si la pieza aún estuviera en proceso. El mismo arte es una toma de conciencia de nuestra propia desaparición, un deseo de perduración, un pulso inútil contra la muerte y el olvido.

¿Qué papel juega el tiempo en tu obra? ¿Y la memoria?

El tiempo y, en consecuencia, el ritmo y el espacio son materia de trabajo continuo. El sentido de tiempo aparece de diferentes maneras. Por ejemplo, de forma metafórica en los símbolos que utilizo. Luego, en el momento de la observación, el tiempo nos hace conscientes de nuestra fisicidad. Por eso me gusta crear recorridos visuales donde la mirada tiene que seguir caminos sensoriales o imaginarios que necesitan tiempo para ser transitados.

En la interpretación, entra el componente psicológico y se alarga o se contrae, se transmuta en idea capaz de sugerir sensaciones y sentimientos que nos hacen viajar a otros momentos de la vida, que nos hacen recordar.

La memoria, el tiempo del ayer que viene al ahora, está en los objetos que utilizo en el montaje de las esculturas, no en vano son un homenaje a Mabel Martínez y hay en ellas muchas referencias a su obra y a su recuerdo. Para estas piezas, también son válidas aquellas palabras que escribí para el catálogo de la exposición “Vitrinas y performances”, “son evocaciones de momentos compartidos y nostalgia de una presencia, son memoria de una historia”. Incluso, te diré que refuerzan la idea de que soy memoria, en la medida en que cuando recuerdo reconstruyo mi existencia y hago concreto el pasado y lo comprendo. Tal vez, por eso, necesito hacer estas esculturas.

Tu obra tiene una fuerza estética muy particular, con una técnica depurada y un imaginario potente. ¿Cómo entiendes la relación entre belleza, técnica y emoción?

Estos conceptos están íntimamente ligados. De hecho, la belleza se define como cualidad que produce una satisfacción, una emoción ligada a un aspecto formal, que la vincula a una determinada técnica. Desde antiguo la belleza es sinónimo de verdad y bondad, expresiones abstractas que, para concretarse requieren una materia y una técnica, que no debe entenderse como buena o mala, sino como adecuada a la idea.

Es una cuestión que, en cierto modo, no me preocupa. En todo caso me atraen ciertas correspondencias entre elementos plásticos; es decir, el lenguaje. Lenguaje que se afirma en una gramática, una técnica, que cuanto mejor domines, más posibilidades expresivas te ofrece y, por lo tanto, más posibilidades de emocionar y de acercarse a la verdad y a la bondad.

¿Qué papel ha jugado Murcia, como entorno o como identidad, en tu proceso creativo?

En mi juventud encontraba pocos artistas de nuestra tierra que me gustaran incuestionablemente. Hoy, los valoro de forma bien diferente. Me atraen los artistas que conectan, que se identifican y definen la idiosincrasia de la sociedad en la que viven. Por consiguiente, aprecio de otra manera a los artistas murcianos de generaciones anteriores, en la medida en que han ayudado a crear nuestra identidad como murcianos. Nada más por esto, deberíamos prestarles más atención, tal como los apreciemos, así nos vamos a pensar nosotros, lo que contribuirá a fortalecer nuestra propia autoconciencia y, por añadidura, a potenciar la imagen de la actividad artística de la región que proyectamos hacia el exterior.

En este momento, en que existe tanta información, el arte – o, mejor, el mercado del arte, tan globalizado como cualquier otro mercado – está menos apegado a las circunstancias culturales de cada lugar y la identidad territorial se diluye. En lo que a mí se refiere, sin embargo, inevitablemente, nuestra cultura regional está presente en mi trabajo. Me he formado viendo directamente a los artistas de nuestra tierra, por lo que me identifico con ellos y tengo que dar gracias por todo lo que me han enseñado de primera mano.

¿Qué opinas de las iniciativas que buscan dar visibilidad a artistas que han permanecido fuera del circuito institucional o del mercado del arte? ¿Crees que sigue habiendo un arte valioso que permanece en la sombra?

El tiempo es un buen filtro, pero el sistema artístico potencia minorías por intereses de mercado, sobre todo a corto plazo, y, al contrario, infravalora a artistas porque no aparecen en los medios que, por supuesto, el dinero controla. Este régimen afecta igualmente a los espectadores, que deberíamos formar nuestro criterio para poder disfrutar realmente de nuestro gusto, de nuestra apreciación personal, de aquello que sinceramente, sin intrusiones, nos conmueva. Es una pena ignorar por designios políticos o de mercado la mirada sensible y honesta de alguien que está cerca de ti y que da un sentido original de aquello que también estás viviendo y que podría enriquecer tus propias vivencias. Es ahí donde las iniciativas que dan visibilidad a artistas que no están en el circuito adquieren importancia, porque están ofreciendo lo diferente y contribuyen a nuestra formación y al disfrute de lo genuino cercano. Estos nuevos espacios, poco a poco, están cambiando la forma de categorización del arte, van pensando caminos más flexibles y creando un caldo de cultivo comunitario en el que todos deberíamos estar, aportando ideas.

¿Qué dirías que define tu práctica artística hoy? ¿Qué te inspira o te impulsa a seguir creando?

Me estimula encontrar un placer estético y de conocimiento. Me activa el diálogo con otros artistas, es decir, ver lo que los demás hacen y, por supuesto, aportar mi perspectiva.

Si en el pasado me movía la ilusión de ser un artista conocido, despejada la cuestión del querer ser lo que no se es, comprendí, aunque lo supiera desde siempre, que además de cumplir una función social, el arte es, sobre todo, un instrumento de conocimiento personal, que, si bien tiene una cara material hecha obra, esculpe nuestro espíritu y nuestro temperamento.

Esta conciencia se traduce, como dije, en un sentimiento de gratitud. Doy gracias por tener la suerte de comprender y saborear nuestra contingencia, por reconocer lo artístico y disfrutar de ello en un trabajo sin ataduras, en el que entrego todo, en la medida de mis posibilidades, con generosidad, tal como otros artistas me lo dieran antes a mí.