Entrevista a DelAmorYlaBelleza

Con motivo de su exposición en Coreografías de la materia.

Entrevista a DelAmorYlaBelleza

Desde que comenzaste DelAmorYlaBelleza, el proyecto no ha dejado de transformarse y de incorporar nuevas disciplinas. ¿En qué momento se encuentra ahora?

Como bien dices, DelAmorYlaBelleza ha sido desde el principio un proyecto de experimentación en muchos campos, tantos como he podido explorar. Ahora mismo me encuentro en un momento de madurez y disfrute: sigo experimentando, pero con la vista puesta en los proyectos grandes que tengo entre manos. Mi intención es seguir abriéndome a nuevas disciplinas; una que me ronda desde hace años es el vidrio soplado. Sin embargo, el volumen de encargos de gran envergadura no me permite compaginarlo con esas inquietudes más personales y hedonistas. Por eso, en esta etapa estoy priorizando pasármelo de maravilla con todo lo que ya tengo en marcha, sin renunciar a que el vidrio soplado u otros campos lleguen cuando el proyecto lo permita. En definitiva, es un momento de consolidación y goce, más que de expansión inmediata hacia nuevas técnicas, aunque la curiosidad sigue intacta.

La cerámica sigue teniendo un peso importante en tu trabajo, pero nunca has dejado de experimentar con otros materiales. ¿Qué te interesa explorar ahora?

Ahora mismo, dentro del universo laboral que me rodea, lo que más me interesa es aislar el techo de mi taller (ja, ja, ja…). Eso es lo único urgente y lo que más quebraderos de cabeza me está dando. Pero sé que lograré transformar la ruina en un paraíso.

Desde un punto de vista más abarcable, actualmente me sigue interesando sobremanera describir el cambio del paisaje en el que vivo: una huerta en un entorno semiindustrial que hace las veces de salón, comedor y despacho, y también de lugar para meditar. Observo las pequeñas variaciones que ocurren semana a semana y así sigo nutriendo mi trabajo con la inspiración constante que todos esos cambios me regalan.

Mi empeño en enriquecer la voz del paisaje está motivado por mi desesperación frente a los problemas de cambio climático y medioambientales que vivimos. Hacer visible el paisaje es también una forma de concienciar a quienes usan mi trabajo en la fragilidad de nuestro mundo. Así que, más que lanzarme ahora a un material nuevo, estoy volcado en leer el paisaje como material y en resolver esa obra urgente que es la techo de mi taller :)

El folclore y la cultura popular están muy presentes en tu universo. ¿Qué lugar ocupan para ti la tradición y la memoria a la hora de imaginar algo nuevo?

La tradición que a mí me fascina es la tradición que sigue viva. Me interesa seguir aprendiendo de cómo se hacían esas artesanías que eran fundamentales en nuestra vida, para seguir otorgando valor, usabilidad y, por supuesto, belleza a las artesanías que han de poblar nuestros espacios y hacer nuestro día a día más eficaz, más bonito y culturalmente más enriquecido.

Dicho esto, muchas tradiciones están obsoletas porque han dejado de ser relevantes en el contexto actual; algunas, además, con muy buen criterio, y otras que quizá deberían ponerse en la cola de la extinción (ja, ja, ja…). Con esto quiero decir que lo importante es tener sentido crítico para apreciar los valores que la humanidad ha sabido desarrollar. No se trata de mantener costumbres anacrónicas ni de musealizarlo todo, sino de distinguir qué sigue teniendo sentido y qué no. Para mí, tradición y memoria no son un peso, sino una materia prima: imaginar algo nuevo pasa por entender de dónde venimos, qué gestos, técnicas y formas siguen teniendo vida, y cuáles merecen ser transformados o, simplemente, dejados atrás.

Si pensamos en la tradición como algo vivo, ¿qué cosas de la cultura y del paisaje murcianos te gustaría llevar contigo hacia el futuro y cuáles te interesa transformar?

Hay una tradición que me tiene absolutamente loco: el esparto jumillano. He visto cestas de una sofisticación que creía imposible; parecen japonesas y, sin embargo, se hicieron hace más de un siglo en Jumilla. Me parece muy relevante repensar nuestros utensilios y mobiliario doméstico para reintroducir un uso actual de esta fibra: 100 % duradera, 100 % versátil y 100 % km 0. Eso es justo lo que me gustaría llevarme al futuro: no como reliquia, sino como material vivo, con sus gestos y sus saberes.

Lo que me interesa transformar es todo aquello que ha convertido esa tradición en algo decorativo o museístico, y también la idea de que el paisaje murciano es un paisaje agotado. Quiero transformar el abandono, la extractividad y la falta de relevo en los oficios; me interesa pasar de la nostalgia a la reinvención. Llevarme la memoria del esparto, de la huerta, del agua y de la cultura material murciana, y transformar la manera en que las usamos, las contamos y las proyectamos hacia el presente.

Has desarrollado varias colaboraciones con Raquel Buj en torno al territorio, el paisaje y los materiales. ¿Hay algún proyecto en el que estéis trabajando ahora del que nos puedas hablar?

En estos momentos, Raquel y yo estamos desarrollando un proyecto muy especial: dotar a la porcelana de unas propiedades específicas que permitan tejerla con agujas de punto, ganchillo, telar, encaje de bolillos, etc. Es una investigación fascinante que surgió de una invitación de la Fundación Artesanía de Galicia, con Elena Fabeiro al frente, para que experimentásemos en el Espacio Vilaseco, con Miriam Pérez en la dirección. Durante unos días estuvimos experimentando en Os Casares (un lugar mágico en San Cristobo de Mouricios) junto a un grupo de artistas y artesanas Gallegas; un año más tarde, en la Escuela de Cerámica de Madrid, con Luka Andreyro e Ícaro Maiterena al frente de un grupo maravilloso de ceramistas participantes, pasamos 5 días investigando más fórmulas de porcelanas altamente sorprendentes. A día de hoy, todavía nos quedan muchas dificultades técnicas que sortear, pero lo estamos pasando de maravilla con cada descubrimiento y cada error. La pregunta de fondo es muy bonita: si la porcelana puede comportarse como un textil, ¿qué nuevas formas, estructuras y gestos se abren para la industria en general y la cerámica contemporánea en particular?

Vives y trabajas desde la huerta de Murcia y, al mismo tiempo, mantienes una práctica completamente conectada con el diseño y la creación contemporánea. ¿Cómo consigues conciliar el ritmo pausado del lugar que has elegido para vivir con un ámbito que exige estar permanentemente atento a lo que sucede?

Pues básicamente, nada de esto formaba parte del guion inicial cuando me mudé a Murcia. Mi jornada laboral es bastante extensa. Y aunque en estos momentos tengo la genial Kika Boj trabajando en mi taller, yo no soy capaz de tener una jornada laborar de 7:30 horas (Kika si :)! ).

Por otra parte, en este mundo digital tan absolutamente ubicuo no es posible separarse de los estímulos continuos que ofrece cualquier plataforma de uso diario, como en mi caso es Instagram. Ni aunque quieras puedes estar ajeno a lo que pasa en cualquier parte del mundo; una realidad que unos días a la semana me parece gloriosa y otros un verdadero castigo.

Así que te aseguro que mi taller parece más un estudio de arquitectura de Japón, donde el trabajo no para nunca) que un entorno laboral rural. En 2024 logré dejar de trabajar un día del fin de semana, y fue gracias a la escuela de vela Socaire y su curso de vela de fin de semana… una decisión gloriosa!

También has puesto en marcha un espacio de coworking dedicado a la cerámica. ¿Qué te interesaba generar con este proyecto?

Desde el comienzo de mi aprendizaje universitario, y posteriormente en mi formación en diferentes disciplinas de las consideradas artesanías, e incluso en mi etapa como docente en distintas universidades de España, Europa y Asia, el aprendizaje de mayor calidad se produce entre compañeras y compañeros de estudio: lo que en docencia se llama aprendizaje horizontal. Experimentar y desarrollar nuestra práctica laboral junto a otras personas es donde de verdad surgen la creatividad, el ingenio y, por supuesto, el aprendizaje.

Con esa intención he abierto el espacio: para que diferentes personas puedan hacer realidad sus sueños cerámicos y crear junto a mí un lugar de desarrollo y creación que amplíe los horizontes de cada una de las personas participantes.

Tu trabajo también está empezando a salir del espacio expositivo para entrar en otros contextos, como la intervención que has realizado para la renovación del restaurante El Churra. ¿Qué posibilidades encuentras al trasladar tu lenguaje a espacios cotidianos?

Todo mi trabajo se ha centrado siempre en crear elementos de utilidad doméstica o personal. Esto viene, sin duda, de la influencia de mis estudios de Arquitectura combinados a su vez con mi conciencia ecológica. Crear elementos útiles me llena de alegría. Poco a poco, mi práctica cerámica ha comenzado a invadir espacios un poquito más grandes que los meramente domésticos, que fue el entorno habitual de todo mi trabajo hasta 2023. En ese momento empecé a realizar instalaciones en espacios comerciales y, justo después, mi público instagramero, inspirado por los diferentes experimentos que realizo y publico en mi cuenta, empezó a encargarme murales cerámicos para distintos espacios públicos. Uno de los más conocidos hasta la fecha es Lady Raval, una intervención en un edificio de viviendas de protección oficial en el barrio del Raval, en Barcelona, proyectado por Mias Arquitectos. Y en Murcia tengo accesibles al público los 120m2 del restaurante El Churra, con proyecto de los geniales AMBIGUA.

Para mí, el valor más importante que tiene mi trabajo como muralista es poder otorgar a espacios que previamente eran considerados elementos arquitectónicos secundarios la categoría de espacios de recreo, disfrute e inspiración para sus usuarios. Los siguientes proyectos que me tienen completamente fascinado son un patio interior en un edificio que se va a rehabilitar en el centro de Barcelona y una cubierta paisaje para una fundación de arte en Banyoles.

Presentarás tu trabajo en Efímera dentro de una exposición en torno a la escultura expandida. ¿Qué podemos encontrar en esta propuesta?

Las piezas que he elegido para la exposición en Efímera son unos cuadernos de bitácora de mis paseos a lo largo de todo un año. Estos volúmenes de porcelana son un repositorio de muchos de los espacios y lugares que visito a lo largo de año, así como de las personas que me acompañaban en cada uno de esos paseos. Para mí es, en definitiva, una celebración de las pequeñas cosas que hacen de la vida una experiencia mágica: compartir tiempo y espacio con amig💝s.

En estos cuadernos de viaje cuadriculados a forma de hoja milimetrada, incorporo elementos pétreos, cerámicos, de vidrio u otros materiales que soporten la temperatura de mi horno programada para cocer porcelana. Cada uno de estos elementos está dispuesto en la retícula sobre la superficie adecuada que define el día y el mes de su recolección. Muchos de los materiales que me encuentro en medio de la naturaleza o de espacios habitados son desechos de la actividad humana. Me hace muy feliz llevármelos de esos lugares que deberían estar prístinos y limpiar el entorno natural con mis acciones cerámicas.

Además de los dos calendarios expuestos, mostraré algunas piezas precursoras de esta serie, a través de las cuales aprendí a manejar todos los recursos de mi estudio para hacer posibles estos volúmenes.

¿Qué te inspira en este momento, dentro y fuera del arte? ¿Qué influencias están entrando ahora en tu trabajo?

Con esta pregunta me estoy dando cuenta de que mi cerebro actualmente es incapaz de elegir o destacar una inspiración o referencia por encima de otras. Creo que el ejercicio visual que realizamos día a día con herramientas como Instagram ha transformado nuestra capacidad de sintesis y la ha vuelto, en forma y profundidad, muy parecida a una batería de reels: clips inconexos que pasan delante de nuestros ojos, cada uno satisfaciendo una pequeña parte de nuestros intereses personales y saltando de forma aleatoria a otros cientos de estímulos igualmente estimulantes y sorprendentes.

Si hago un esfuerzo por concretar, diría que mis inspiraciones e intereses fundamentales, aunque muten y se muevan dentro del mismo concepto, siguen estando englobados en la belleza y la degradación del medio natural.