Juan Belando
El acero, tradicionalmente asociado a la resistencia, la solidez y la permanencia, adquiere en manos de Juan Belando una dimensión inesperada. Su contacto continuado con el metal, las herramientas y los procesos industriales ha convertido este material en un lenguaje propio desde el que explorar la relación del ser humano con su entorno. Frente a su aparente dureza y estabilidad, el artista introduce nociones de transformación, equilibrio y fragilidad mediante un proceso eminentemente físico que implica dibujar, cortar, soldar, desbastar, lijar y aplicar texturas y color.
El paso de la idea inicial a la pieza tridimensional no responde a moldes ni plantillas, sino a una construcción progresiva en la que cada obra adquiere su propia forma. El color y la textura cobran tanta importancia como el volumen, revelando una concepción de la escultura en la que materia, superficie y proceso intervienen en la construcción de significado.
En sus piezas, la resistencia, el peso y la tensión del metal conviven con referencias al mundo animal, la conciencia y la relación con otras especies. La escultura se convierte así en una herramienta para reflexionar sobre nuestra manera de habitar el mundo y relacionarnos con aquello que nos rodea.