Ficciones de lo real. Exposición de Ana Robles, José Coy y Marc Mateos Monteagudo

Exposición comisariada por Belén Vera. Expuesta en Efímera del 16 de enero al 1 de abril de 2026.

Ficciones de lo real

Ana Robles, José Coy y Marc Mateos Monteagudo
Del 16 de enero al 1 de abril

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Imagen: Ana Robles

Ficciones de lo real es una exposición colectiva que reúne a Ana Robles, José Coy y Marc Mateos Monteagudo en torno a una pregunta compartida: ¿qué entendemos hoy por realidad cuando la imagen ya no se limita a registrar el mundo, sino que lo imagina, lo reescribe y lo materializa de nuevas formas? Desde posiciones y lenguajes distintos, los tres artistas trabajan la fotografía no como un medio estable, sino como un territorio en expansión donde lo documental, lo ficticio, lo íntimo y lo material se entrelazan.

La exposición propone un recorrido por prácticas que desbordan el marco tradicional de la fotografía, activando el recuerdo, la imaginación y la materia como espacios de construcción de sentido. Lejos de ofrecer certezas, Ficciones de lo real plantea la imagen como un lugar de tránsito, donde lo visible se vuelve ambiguo y la experiencia se construye desde la duda, la sugerencia y la fragmentación.

En Perro en vida, Ana Robles utiliza la inteligencia artificial para imaginar un mundo sin humanos, poblado únicamente por perros que recorren los vestigios de nuestra civilización. Las imágenes, generadas a partir de prompts y construidas en blanco y negro, remiten a la estética de las cámaras de fototrampeo, reforzando la idea de una fotografía producida sin fotógrafo ni cámara. Las imperfecciones propias de la IA —formas inestables, cuerpos improbables, errores de representación— no se corrigen, sino que se integran como parte del lenguaje visual. Desde ese territorio ambiguo entre lo real y lo ficticio, el proyecto cuestiona la noción de autoría, la construcción de la memoria visual y nuestra manera de imaginar futuros posibles. Robles no busca simular una realidad verosímil, sino activar una ficción especulativa en la que lo artificial revela tanto sus límites como su capacidad para generar nuevos relatos.

Nocturna, de José Coy, nace de un periodo de repliegue personal. Tras el nacimiento de sus hijos, el artista comienza a recorrer la ciudad al anochecer, registrando fragmentos de luz, sombras y presencias mínimas con herramientas sencillas: un teléfono móvil y una linterna. De estos paseos surgen imágenes que no describen un lugar concreto, sino que capturan estados de ánimo y momentos de suspensión. Las fotografías funcionan como alegorías del tránsito emocional, la quietud y la ausencia. Influido por el cine de Tarkovsky y David Lynch, así como por la pintura de Edward Hopper o la fotografía de Alex Webb, Coy construye una mirada introspectiva en la que lo visible se carga de resonancias simbólicas. En Nocturna, la noche se convierte en un espacio de escucha y la imagen en una forma de meditación visual.

En Cuando la imagen cae al mundo, Marc Mateos Monteagudo parte de la fotografía como origen, pero no como destino final. Las imágenes de su archivo son trasladadas a soportes como metal, tela u otros materiales, permitiendo que la fotografía adquiera cuerpo, peso y una vulnerabilidad física evidente. La instalación reúne un conjunto de piezas autónomas que dialogan entre sí, proponiendo la memoria como un espacio fragmentario e inestable. Aquí, la imagen deja de ser solo superficie para convertirse en objeto, expuesto al desgaste, al vacío y a la interrupción. Más que representar un recuerdo, cada obra se plantea como una experiencia sensorial que desplaza la fotografía hacia la materia y abre nuevas formas de relación con la imagen.

La exposición se completa con tres textos del escritor murciano Alfonso García-Villalba, autor de La nueva subjetividad y Signos herméticos de una nueva melancolía, y coordinador del taller Escrituras híbridas. Ficción e identidad en Fuentetaja Literaria. Sus escritos, concebidos en diálogo con las obras de los artistas, funcionan como un contrapunto literario y sensorial que amplía las capas de lectura de Ficciones de lo real, reforzando su dimensión reflexiva y poética.